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Balate, una cerveza (muy) sorprendente

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Cuatro cervezas para cuatro momentos y maridajes diferentes. Y todas son obra de Balate.

Singulares y realmente buenas. Balate es una joven empresa que, ahora, presenta su cerveza para la temporada primavera-verano: Rhin. Nosotros no nos resistimos y hemos probado todas. La nueva y todas las anteriores.

Balate es una empresa familiar creada por Héctor Rodríguez. Durante su estancia en Chicago, donde estudió Arquitectura,  descubrió el movimiento Craft Beer, nacido hace 50 años en la costa Oeste y que, según apunta, representa el 16% de cuota de mercado en un país de 380 millones de personas. Supo que la cerveza era mucho más que lo que había probado hasta la fecha y entró en contacto con sabores, olores y maridajes que nunca imaginó. Aquello fue la inspiración para su futuro negocio.

Lo cierto es que, a su vuelta en 2009, en España muchos pequeños productores ya habían empezado a elaborar cervezas artesanales. Héctor intentó probarlas casi todas y llegó a la conclusión de que les faltaba algo; supo que la cuestión era que se trataba de cervezas re-fermentadas en botella. En marzo de 2014, Balate desembarcaba en el mercado marcando grandes diferencias.

El secreto, apunta su creador, es que nada se deja al azar. Han perfeccionado la técnica y controlan todos los parámetros sensoriales y organolépticos. Es consecuencia de contar con un maestro cervecero realmente preparado y disponer de un obrador con la última tecnología para evitar aquello de la cerveza re-fermentada en botella y envasarla isobáricamente. Esto se traduce en una cerveza madurada en tanque, sin azúcar añadido, con control exacto de gasificación natural y con el envasado isobárico con cantidades de oxígeno por botella casi imperceptibles.

Si bien, para quienes adoran una cerveza con cuerpo y aroma, que sea, huela y sepa como ninguna otra, estos detalles técnicos no son tan relevantes. La clave es abrirla y tras haberla disfrutado poco a poco, decir aquello de: ‘¡Wow, me tomaría otra!’. Y lo mejor es que la variedad es muy sugerente. Así que empecemos.

Diremos que las cuatro fueron bautizadas con el nombre de un río. Y es que en la creación de Balate, Héctor y sus hermanos quisieron rendir un homenaje a su padre. Nacido en Motril, siendo un niño pasaba las horas en los balates, es decir, en los canales de riego que tomaban agua de los ríos.

Ter es sencilla, ligera y con punto ácido, resulta perfecta con el aperitivo y acompañando platos de pescado. Es la mezcla de maltas de trigo y cebada ligeramente tostadas. En cuanto a su aroma, es suave y se reconoce plátano y matices herbales.

Nil apetece en cualquier momento y sorprende por su cuerpo dulce y aroma afrutado. De apariencia dorada y cobriza, su carácter es cítrico y frutal. Darro es oscura y sorprende si se toma con chocolate, sí, dado que es delicada, con notas de café, caramelo y chocolate. Su aroma es intenso y su textura cremosa. En cuanto a la recién llegada, Rhin, es dorada y clara, como el verano. De intenso amargor, su cuerpo ligero y aroma a mandarina marcan su esencia.

Sí, ya se habrá dado cuenta, querido lector, que a los creadores de Balate les fascinan los aromas. Son fruto de investigar con lúpulos de todo el mundo y son la baza que ellos utilizan para divertir a los amantes de la cerveza. Dicho esto, hay que reconocer que las cuatro referencias de Balate son singulares y realmente buenas.

Ver artículo original: elhedonista.com